Periodos del shock cultural.

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    Tenemos la suerte, bendición, llámese como se quiera, de vivir en este país. Estados Unidos es un país con mucha diversidad en su población y esa es una de las características que hace de este lugar un país único.

Una de las ventajas de vivir en Estados Unidos es que al residir aquí nuestra mente y perspectiva se expanden mucho más.

Bueno, no a todos les pasa igual pero muchos aprendemos a respetar, tolerar y convivir con otros mucho mejor que antes debido a la diversidad misma de la gente. Al menos, si se compara a los países de Latin América, definitivamente se nota el gran cambio, y digo Latino América, porque en nuestros países la convivencia es distinta y los valores, leyes y tolerancia también.

“Al país que fueres has lo que vieres”,

este dicho siempre me ha hecho pensar. Tiene mucha verdad en si aunque también no todo lo que otros hagan lo vamos a imitar, verdad? Siempre nos adaptamos y quizás aceptamos cosas o conductas que se puedan “adecuar” a nuestros propios valores, usualmente es así. Honestamente, cuesta salir de esa zona de comodidad y costumbre para adaptarse a algo completamente nuevo para nosotros, sin embargo es necesario cuando se vive en un país ajeno.

Según he leído, hay cuatro etapas por las que una persona atraviesa cuando empieza a vivir en otro país por largo tiempo.

La primera etapa es “la luna de miel”, donde las cosas nuevas y bellas del país al que llegamos nos maravilla, ya sea la comida, las personas, los alrededores, etc. La segunda etapa es la de “la frustración”, en la cual, debido a la manera y costumbres de vivir distintas en ese lugar, uno no sabe cómo actuar exactamente y se frustra porque se le hace difícil, ya sea hablar un nuevo lenguaje, entender los gestos, las señales y el no poder comunicar exactamente lo que desea. El perder las llaves, caer enfermo, perder el bus, o cualquier cosa pequeña puede desatar esa frustración e impotencia de no estar en el país de uno, donde todo era “más fácil”.

La tercera es la etapa de “la adaptación”. Ya que uno lleva tiempo en otro entorno cultural, uno empieza a familiarizarse con las leyes, las señales, las conductas, el lenguaje, la comida, el transporte y otros. Es prácticamente el periodo en el cual ya has aprendido muchas de las cosas necesarias y básicas para vivir en este lugar por lo cual te sientes confortable.

Por último, la cuarta etapa es “la aceptación”, la cual puede tomar meses o años dependiendo de la personalidad y experiencias de la persona.

El llegar finalmente a esta etapa no significa que ya uno conoce de pies a cabeza como funciona todo en este nuevo lugar; más bien, es el darse cuenta que aunque no se tenga todo el conocimiento del mismo, uno puede prosperar y vivir bien en sus nuevos alrededores. El vaivén de emociones de las otras etapas ya no tienen la fuerza de antes puesto que ya esta persona considera a este país su nuevo y/o segundo hogar.

Como se ve, es un proceso largo el adaptarse a una nueva cultura. El aprender, familiarizarse, conocer nuevas personas, salir y no aislarse de la sociedad requiere su tiempo. Obviamente, la edad afecta mucho. Nuestra perspectiva es distinta y cambiante mediante crecemos, también nuestro comportamiento, valores, creencias, y demás harán o más fácil o más difícil el adaptarse a un nuevo lugar. Pero, al final somos humanos, y los humanos sabemos adaptarnos a nuevos entornos.

Por lo tanto, es bueno reflexionar sobre el lado positivo de vivir en un país ajeno.

Si hablamos de Estados Unidos, a pesar de muchas cosas, nuestros padres, abuelos o nosotros mismos hemos elegido vivir aquí por alguna razón. Y sea cual sea la circunstancia, el simple hecho de tener la oportunidad de haber ganado otra visión, otro conocimiento del mundo, una perspectiva más amplia, hace de nosotros personas diferentes. Por ello, Estados Unidos es un país “único”. Porque somos nosotros quienes lo hacemos único.

Josselyn Delgado - San Francisco, CA

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